miércoles, 11 de marzo de 2009

PESCA DEL RECUERDO EN CALDERA


Revisando unas antiguas fotos, encontré las de unas vacaciones soñadas en la ciudad de Caldera, que me pareció importante compartir.

Corría el año 1988 y organizamos con mi familia unas vacaciones en la localidad de Caldera, que yo no conocía, salvo por los excelentes comentarios de pesca que me llegaban.

Me enteré que existían algunos pescadores artesanales que sacaban a pescar a los turistas en bote. Y así fue como llegué a la casa de Don Héctor Valenzuela, curtido hombre de mar y conocido más que por ésto, porque no tomaba alcohol y porque pescaba solamente con Rapalas, o con carnada. Normalmente era el que más pescaba y con seguridad el que más sabía del mar. Además el mismo construía sus botes, o hacía embarcaciones a pedido.

Fue así como salimos varios días a principios de Marzo de ese año, a eso de las 5:30 de la mañana, y alternamos la pesca entre trolling, anclado y a la deriva. Esos días la pesca estuvo buena, pero nada extremadamente grande. Alternaron los Cascajos, los rollizos, alguna vieja roja, algún Apañado y la tradicional Cabrilla que siempre salía al trolling.

A la cuarta salida de pesca, quedamos de juntarnos como siempre a las 5:30 de la mañana. Pero las levantadas temprano me pasaron la cuenta, y cuando desperté ya eran más de las 7 de la mañana. Salí disparado por si acaso hubiera alguna remota posibilidad de salir de pesca, y más bien para dar explicaciones a Don Héctor.

Lo encontré sentado en la cuneta, con el motor fuera de borda al lado y fumándose un pucho. Luego de dar explicaciones, Don Héctor apuró la causa y nos fuimos raudos al muelle de Caldera.

El día estaba más bien feo, con una abundante nubosidad. Emprendimos rumbo y solté la Rapala Magnum Silver, de 18 cm, antes de salir de la bahía. Casi inmediatamente, sentí una parada en seco. ¡Corvina! gritó Don Héctor, y a continuación paró el motor.

Mi carrete Ambassadeur 7000 tenía el freno regulado para unos 10 Kg y no obstante, el zumbido del carrete ponía en evidencia que sacaban y sacaban nylon. Fue una pelea de más de media hora. Me paré para ver que era lo que traía y de a poco empecé a distinguir una potente silueta plateada que se retorcía en las profundidades.

¡¡Era corvina!!. Una linda corvina que pesó 12,5 Kg y midió 1,15 metros y que recuerdo con mucho nostalgia, porque está grabada como la primera pesca "de verdad", o "de cierto" como dicen algunos lugareños.

En Mayo de 1989 llegó mi hijo Jorge a la familia, y lo incorporamos al año siguiente a las vacaciones. Fuimos 5 años consecutivos a Caldera.

Lo que me enseñó Don Héctor Valenzuela, me sirvió años después para yo mismo poder decidir donde buscar las corvinas, como detectar las sierras y también cuando decidir irse para la casa cuando el día se ve malo. Pero no sólo me enseñó de pesca y de mar, también aprendí de él la forma de ver la vida, de convivir con la naturaleza, de vivir en armonía. Su particular filosofía, primitiva pero sabia, me enseñó a ver las cosas de forma diferente.



A Don Héctor lo vi por última vez el año 1994. Años después pregunté por él y alguien dijo que estaba muy enfermo y se había ido a Copiapó.

Uno piensa que las vivencias se diluyen con el tiempo, pero creo que aquellas importantes quedan y pasan a ser amistades, más que recuerdos. Han pasado tantos años sin saber de Don Héctor y las fotos me hicieron recordar que fue muy importante para mí.

Recuerdo una ocasión en que estábamos pescando merluzas con carnada, a unos 100 metros de profundidad y Don Héctor fumaba y fumaba un pucho tras otro, y sacaba merluzas, también una tras otra. Fue ahí que acuñó su célebre frase..."un cigarro, un Pescado; un Pescado, un cigarro"

Querido viejo, estés donde estés, debes estar preparando las rapalas para la pesca de tu vida. A lo mejor el Padre Negro quiere ir a navegar contigo.


Jorge Thomas
Editor

jueves, 19 de febrero de 2009

EL TRAUMÁTICO PASO DEL CARRETE FRONTAL AL CARRETE ROTATIVO



Si como la mayoría de los pescadores tú aprendiste a pescar con el carrete frontal, cuando te hablan de los carretes rotativos lo primero que te viene a la mente son las famosas "pelucas" (enredos del nylon sin solución).

Y como es natural, enseguida te preguntas ¿y para qué voy a cambiar mi forma de pescar, si hasta se lanza más lejos con carrete frontal?. ¿Para qué voy a perder mi escaso tiempo de pesca en aprender algo que no sé si va ser exitoso?

Bueno, son los mismos cuestionamientos que me hice cuando me decidí a intentarlo en forma seria.

Sucede que hace más de 20 años me regalé un carrete rotativo Abu Ambassadeur 6500 A, y lo usé solamente al trolling, y en ríos. Una vez intenté usarlo en el mar, pero "alguien" me dijo que era muy chico para ese tipo de pesca (y en realidad me parecía como chico). No obstante, el porfiado esperé a estar solo en la playa y me mandé una lanzada que todavía estoy tratando de desarmar la peluca.

Esa traumática ocasión me desmotivó, y aquel lindo carrete quedó guardado en algún rincón de mi casa, pero también quedó archivado en el baúl de los deseos no satisfechos. Por último, mi posterior incursión en la pesca con mosca lo dejó casi olvidado.



Cuando por motivos de trabajo me trasladé a Vallenar, armé nuevamente el equipo de pesca para mar y recordé aquel traumático episodio. Si bien pregunté a algunos amigos como usar el carrete rotativo, sentí como que no me contaban la película completa. En Internet, por otro lado, los más fanáticos de los carretes rotativos reconocían una merma de hasta un 15% en la distancia de lanzamiento y hasta recomendaban sacar el devanador(ordenador del hilo).

Ante tanto inconveniente, empecé a pescar con un carrete frontal marca Quantum, con capacidad para 260 metros de 0.35 mm. Y como tuve buenos resultados, no me preocupé de intentar con el Ambassadeur 6500, aunque siempre viajaba conmigo.

En Marzo de 2008, mi amigo Waldemar me dio unos consejos bien didácticos para iniciarse en la pesca con carrete rotativo, pero no fue hasta el mes de Noviembre que, aprovechando un día de pesca malo, me decidí a intentarlo. Y no tiré hacia la playa (consejo para los principiantes), sino que tiré directamente al mar, como si estuviera pescando. No niego que hice más de algún enredo, pero nada que no pudiera resolver rápidamente.

Los consejos, algunos de los cuales se indican en el catálogo del carrete, son los siguientes :

a) Calibrar el freno del eje de la bobina (3) de la siguiente manera: armar la caña con el aparejo de pesca, incluido el plomo. Tomar la caña y darle un toque con la muñeca, con lo que se producirá un descenso del plomo. Si el descenso es del orden de 10 cm, el freno estará bien. Si desciende mucho, apretar un poco el freno. Si desciende poco, soltar un poco el freno.

b) Con el freno del eje de la bobina así regulado, presionar el gatillo (2), que soltará la bobina (1). Intentar un lanzamiento desde atrás, manteniendo el dedo pulgar sobre el nylon. Dar impulso a la caña desde atrás y soltar el pulgar cuando el plomo toque el agua.

c) Una buena práctica irá mejorando el lanzamiento, y se podrán intentar otras técnicas, como el lanzamiento con golpe (o latigazo), o el lanzamiento lateral. Cuando se incorporen acciones dinámicas adicionales como las indicadas, se deberá ir ajustando el freno de acuerdo con los resultados.
d) Preocuparse también de regular el freno del carrete (4), de tal manera que al tirar del nylon, este no se corte.


Ventajas de la pesca con carrete rotativo
a) La recogida es menos cansadora que con un carrete frontal, y se siente mejor la traslación del aparejo, el contacto con el fondo, y por supuesto, las picadas.
b) El enganche y posterior lucha del pez se siente en forma directa, ya que el pez saca el nylon en el mismo sentido que se enrrolla, a diferencia del carrete frontal, en que el pez saca linea en forma perpendicular al sentido en que se enrolla.
c) Con un poco de costumbre, el lanzamiento pasará a ser casi natural, aunque al principio existirán unos pocos enredos.
Mi primera pesca de mar con carrete rotativo
Fue un día Sábado del mes de Noviembre, en que a pesar de la infructuosa salida de pesca a Caleta Totoral, entre Huasco y Caldera, me sentí lanzando bien y sin enredos. Por lo malo del mar, decidí ir a Quebrada Honda (unos 5 Km al Norte de Carrizal Bajo), a intentar en las rocas del sector Sur de la pequeña bahía.


Eran casi las 12 horas cuando bajé el pequeño acantilado y me instalé sobre las rocas. Previamente había cambiado la armada, poniendo un plomo de 30 gramos y el anzuelo al final. Un pejerrey mediano, y un anzuelo Mustad #7 completaban la armada.

En busca del lenguado, comencé lanzando en forma paralela a la playa, en sectores claros que evidenciaban la presencia de arena en el fondo. Había que recoger rápido para no enredarse en el fondo de algas y más de alguna roca en el camino.

Varias veces me había topado con algún huiro, pero en la tercera recogida sentí claramente el golpe y no tuve necesidad de esperar. El pez comenzó la lucha en forma inmediata. Y por lo que sentía en la línea, pensé que era más grande. Es lo que pasa con lo carretes rotativos, sientes que pescaste un tiburón.


El lenguado era de color café oscuro, supongo para mimetizarse con el color de las algas, y midió 42 cm. Lo notable es que en la lucha por liberarse del anzuelo, botó un pez medio digerido que al principio pensé era un jurelillo de unos 15 cm. Debe ser la escasez de pejerreyes pensé, pero al examinarlo mejor me llevé la sorpresa que era ¡¡una sierra!!



Poco rato después, saqué otro lenguado, al cual vi seguir la carnada y recogí hasta perderlo de vista. Pensé que no había caído en el engaño, pero unos segundos después sentí la enganchada. Este midió 35 cm, por lo que preferí devolverlo al agua.

Desde ese momento, no he vuelto a pescar con un carrete frontal.
Aunque es mi experiencia personal, creo que el aumento de sensibilidad fue fundamental para haber cambiado definitivamente mi forma de pescar.

Se que hay pescadores que utilizan los dos tipos de carretes, dependiendo si pescan con carnada, o si pescan con señuelo.

Yo, con el carrete rotativo......quedé envenenado.....

Jorge Thomas
Editor

viernes, 24 de octubre de 2008

EL DESIERTO FLORIDO Y LA PESCA

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Las 4 lluvias que este año cayeron en Huasco, transformaron al normalmente seco clima, en lluvioso. Esta situación hacía presagiar que se haría presente el fenómeno llamado en forma popular como "desierto florido".

Ya a mediados de Septiembre habían asomado tímidamente en las dunas del sector costero de Huasco las hojas delgadas y finas de la Añañuca, pero no fue hasta principios de Octubre que se debía presentar la floración.

Con ocasión de una salida de pesca el día 4 de Octubre pasado, tuve la oportunidad de ver el desierto florido en toda su plenitud. Ese día, extrañamente amaneció absolutamente despejado, por lo que al internarme por el angosto camino que lleva a Punta Blanca (10 Km al Norte de Huasco), pude apreciar una pequeña quebrada plagada de flores de diversas formas, tamaños y llamativos colores. No le tomé mucha importancia porque quería llegar al mar luego, y había que atravesar unas dunas.

Ya en la playa, decidí lanzar a la derecha de las rocas, en un bonito pozón. Sin embargo, la escasez de carnada me hizo llevar unos diminutos pejerreyes, por lo que no tenía mucha esperanza. Además, el mar muy movido hacía dificil sentir la "tomada". Por esto es que lancé varias veces y en más de una ocasión esperé a ciegas, intuyendo la tomada.

Y en una de esas, sentí tenso el nylon y solté el freno. Después de la habitual contada, recogí hasta tensar la línea y procedí a clavar. Efectivamente, era un bonito lenguado aunque no muy grande, de unos 45 cm.


No saqué ninguno más en Punta Blanca así que seguí caminando hasta el final de Playa Grande y en uno de los pozones, saqué otro lenguadito. Después, el viento se presentó para quedarse.

Y mientras caminaba de regreso por las dunas, me acordé del desierto florido, que se presentó imponente al bajar a la Quebrada, y preparé mi cámara para capturar el paisaje.

Aquella Añañuca Amarilla (Rhodophialia bagnaldi) de Septiembre, había dejado atrás sus largas y ahora secas hojas, para desplegar unos delicados tallos donde se presentaban imponentes las amarillas flores, abriéndose paso entre la basura dejada por algún pelotudo.



También pude identificar la imponente Corona de Fraile (Encelia canescens), de grandes flores amarillas y una gran corona central café. Observando inmóvil, pude ver como variedad de insectos atraidos por el néctar de las flores se posaban en éstas, atrayendo de paso a algunas lagartijas que acechaban espectantes.


Los espectaculares Heliotropos (Heliotropium floridum) no lo hacían menos y se presentaban en un apretado racimo en un concierto amarillo y blanco.



Hasta los modestos Suspiros (Solanum remyanum) participaban de la fiesta vistiendo en lila y amarillo.



También, el Espinilllo, o Varilla brava, (Adesnia confusa) presentaba sus diminutas flores, de delicadas formas y vibrante color amarillo


La famosa flor Cuerno de Cabra (Skytanthus acutus) muestra también sus amarillas flores con aspecto de hélice, y su nombre se debe a que el largo fruto se enrolla, formando una especie de cuerno, que el caer puede ser arrastrado por el viento.


Por último, llama la atención la absolutamente simétrica Hierba del Hielo (Mesembyantemum cristallinum), que por su textura brillante y con aspecto de espuma de poliuretano, casi parece una planta artificial.



Mientras me deshacía del wader, hasta me daba cargo de conciencia estar ahí y haber aniquilado más de alguna planta. Pero por otro lado, si los insectos hacían su pega, el objetivo final estaría cumplido; las plantas podrían entregar su semilla a la casi siempre esteril tierra y mantenerse latentes hasta quizas cuantos años más.

Con un poco menos de basura y un poco más de suerte, ..............la vida volverá a brotar.

Estuvo más o menos la pesca, pero el desierto florido, .....espectacular.

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿POR QUÉ NO CON MOSCA?



Cuando se tienen años dándole a la pesca con mosca, siempre se anda buscando la aplicación. Y ahora que tengo el mar al lado, que mejor que aplicar las técnicas postergadas.


Si bien, con el equipo liviano que tengo todavía no me resulta, tarde o temprano le voy a apuntar. Y mientras tanto, sigo haciendo algunas moscas de mar, hasta que me consiga una caña más firme, de acción más rápida y una línea de mar, o hasta que encuentre a alguien que pesque en bote.
Pero, teniendo en cuenta las limitaciones del equipo, voy a hacerle caso a mi amigo Waldemar e intentar mosquear en el canalón, o escalón que se forma en la mayoría de las playas. De ahí les cuento ...


Pensando siempre en los lenguados, diseñé algunas moscas que parecieran un pejerrey. Es así como dí con esta mosca, que tiene un notable parecido con el pejerrey de mar y que llamé "Mylar kingfish".




Siguiendo la línea del patrón de mosca de mar "Lefty Deceiver", introduje algunos cambios para dar con estos modelos en base a fibras sintéticas y flashabou y que denominé "Pejerrey Deceiver"







Y, finalmente, queriendo imitar una sardina, o algún pez parecido, armé esta mosca en base a pelos, fibras sintéticas y flashabou


¡¡¡¡ AHORA, HAY QUE SALIR A MOJARLAS !!!

lunes, 30 de junio de 2008

EL HOMBRE DE LOS CONCHALES


En artículos anteriores hemos tratado el tema del poblamiento de América (http://clubdepescapiranhas.blogspot.com/2008/02/origen-de-los-primeros-habitantes-de.html) y del asentamiento de los primeros habitantes de la costa chilena (http://clubdepescapiranhas.blogspot.com/2008/02/los-primeros-pescadores-de-chile.html).

En primer lugar, cabe hacer la aclaración que a pesar que los habitantes de la costa que se dedicaban principalmente a la pesca fueron denominados genéricamente como Changos, en realidad pertenecieron a diferentes etnias, que aprovecharon los recursos marinos mediante el desarrollo de tecnología específica. De hecho la denominación Chango significa "hombre de los conchales" y reúne a todas aquellas comunidades que apilaban los desechos en un lugar específico.

Por otro lado, a diferencia de otras regiones, como las Primera y Segunda por el Norte, y las Séptima, Octava y Décima por el Sur, en la zona de Huasco no existe un programa de investigación arqueológica. Siendo esta una zona muy rica en sitios arqueológicos costeros, tal acción se traduce en la proliferación de personas que explotan económicamente los hallazgos personales, con el consecuente daño al patrimonio histórico.

En la zona de Huasco, los Changos se dedicaban principalmente a la pesca de orilla, la recolección de mariscos y también a la caza del Guanaco. Esta afirmación puede hacerse a partir de los testimonios arqueológicos encontrados en la zona, como anzuelos, puntas de flecha y herramientas de hueso.

Recientemente, he tenido acceso a elementos que reflejan el grado de tecnología alcanzado por los Changos. Dada la abundancia de puntas de flecha construidas a partir del manejo de rocas con herramientas para producir cantos filosos, junto a anzuelos y “plomadas”, reflejan que los primeros habitantes aprovechaban tanto la riqueza marina, como la presencia de guanacos que circulaban por las quebradas.

Como testimonio del grado tecnológico alcanzado por los Changos en el ámbito de la pesca, destacan dos armadas de pesca constituidas por anzuelos de cobre nativo y plomadas de roca, sorprendentemente parecidas a las que utilizamos hoy.

Armadas de pesca constituidas por anzuelos de cobre nativo trabajado y plomadas de roca labrada.

Detalle de plomada, fabricada de roca. Nótese el cuello labrado para la amarra.


Anzuelos de concha de Cholga. A la izquierda, proceso de corte. A la derecha, anzuelo terminado.


Cabe destacar también la preciosa gama de puntas de flecha, construidas de basalto, dacitas, e incluso de cuarzo.

Diversos tipo de puntas de flecha. Nótese las dos inferiores, construidas a partir de cuarzo.

En basurales dejados por asentamientos humanos paleolíticos de más al Norte, comúnmente llamados conchales, se han encontrado evidencias de que se alimentaron de corvinas, lenguados, jureles, merluzas y sargos. En mariscos, se han encontrado restos de locos, choritos, almejas y machas. En mamíferos se han encontrado restos de guanacos.

Han pasado miles de años y hoy aprovechamos los mismos recursos naturales que utilizaban los Changos, incluso todavía existen aquellos inescrupulosos que organizan caza de guanacos. La costa chilena tiene que ser demasiado rica, porque ha soportado hasta hoy la presión del hombre, sin cuidar ni proteger nada. Prohibir no significa proteger, si no existe un control asociado a tal prohibición.

Ojalá que alguna autoridad se ilumine y decida preservar la historia primitiva, que permita reconstruir los primeros pasos de aquellos grupos humanos que aprendieron a sobrevivir, desarrollando su propia tecnología para explotar los recursos naturales.

Por último, actualmente se utiliza el término "Chango" en forma despectiva y hasts como insulto. No obstante, si a algún Huasquino le dicen "Chango", seguramente responderá, a mucha honra....

sábado, 21 de junio de 2008

CUANDO LAS CORVINAS NO QUIEREN...

Playa Tontonado, sector denominado "Las Corvinas", una excelente oprtunidad para las "cola amarilla"



A muchos de nosotros nos ha pasado que sobre todo en estos meses de invierno, esperamos que el mar mejore y seguimos esperando, y cuando se nos presenta la oportunidad, emprendemos el rumbo a la Playa, detrás de la especial corvina, o "cola amarilla" como le decimos aquellos que les tenemos un especial aprecio.



En mi caso, el aprecio y la consideración es casi como el que les tengo a las truchas; con la diferencia que a las truchas las devuelvo al río, y con las corvinas, no se puede.

Se presentó la oportunidad el Sábado 14 de Junio pasado, día en que después de unos días muy malos, el mar misteriosamente se arregló. Decidí entonces partir rumbo a Los Bronces, sector que me parece es de lo mejor que existe en Huasco para las corvinas, porque a diferencia de otros lugares, en los que entran y salen, aquí, siempre hay.

Los Bronces, sin embargo, no es muy visitado, básicamente porque el camino es muy malo y porque las playas están abiertas al viento, de modo que un día en que haya un viento moderado en otra playa, aquí será fuerte. Además, si el mar está malo, no hay ninguna otra alternativa que devolverse a Huasco.

No obstante, partí aquel Sábado muy temprano, porque la llena era a las 7 de la mañana. Recorrí los 62 Km desde Huasco en 45 minutos y seguí con la camioneta hasta la Playa Tontonado (o Huevonado, como fue rebatizada recientemente), instalándome en el sector de "las corvinas", una playa de gran pendiente y orilla de bolones, en la que la resaca hace sonar las piedras cuando las arrastra. A pesar que tiene bolones en la orilla, presenta sectores de arena más adentro, aunque tiene mucha traba en el fondo.

He visto sacar en esta playa corvinas con chispa de metal blanco, y con nape. Precisamente cuando llegué, habían tres pescadores de Huasco; el "pestaña", el "pelao" y el Misael, que viven de la pesca. Me contaron que habían llegado el día antes en la tarde y habían acampado en la playa, pescando entre otras una corvina de 10 Kg, una de 8 Kg y varias de entre 2 y 3 Kg. La carnada utilizada fue el nape, que sacaron en Huasco y utilizaron hasta que se les acabó.

Me contaron que la mejor pesca la hicieron en la "piedra del auto", una playa ubicada unos 500 metros al Norte, con orilla de piedras, pero con un gran sector de arena hacia el norte.

Los dejé ahí y con la seguridad que habían corvinas, continué a pata hasta la "piedra del auto", y me ubiqué en el sector con más arena, en un correntón que prometía. Estábamos con el mar bajando cuando al frente mío, divisé una cola, a no más de 5 metros de distancia. Empecé lanzando mi rapala blanca con cabeza roja, seguí con la pejerrey, continué con la sardina y terminé con la amarilla con lomo celeste.

No pasó absolutamente nada. A diferencia de otras veces, en que puede que no anden corvinas, ahora tenía la certeza que si andaban, y circulaban por donde mismo iban dirigidos mis lances. Frustrado por el resultado, decidí lanzar más lejos, por lo que cambié a chispa, tampoco capturando nada. Seguí viendo colas y algunos lomos, pero no hubo caso. Hasta les tiré una mosca de mar por si acaso, pero no...

Entonces, cabe cuestionarse, ¿es la corvina que no quiere, o es el pescador, que no sabe?.

Humildemente, pienso que hay más de lo segundo que de lo primero. Pero, ¿cómo se resuelve el tema?. ¿Qué hay que hacer para convencer a las corvinas para que tomen el señuelo?

Me parece que la respuesta a esa pregunta la da la experiencia.........

................Y espero tenerla pronto.

Mientras tanto, las corvinas pueden tomar vacaciones....

domingo, 6 de abril de 2008

FEBRERO DE 2008 : MI RECORD CON EQUIPO LIVIANO

Como muchos deben saber, a las corvinas les gusta el mar más bien revuelto, con bastante oleaje. Los pescadores buscamos la picada en algún correntón espumoso que nos permita el engaño.

En la zona central, la pesca de corvinas fue bastante esquiva para la mayoría de los fanáticos que conozco, por lo que los resultados de cada salida, si no era un paseo, no pasaba más allá de dos piezas de uno, o dos Kilos como máximo, y esto desanima a la mayoría

Con toda esta mochila de malas experiencias, decidí enfrentar una vez más el mar. Era uno de esos días de verano, en que las playas están repletas de pescadores domingueros y bañistas. Después de verificar por internet las condiciones del mar, tomé una decisión nada fácil: salir tras las corvinas con el mar muy calmo, con el agua clarísima y olas apenas de 5 pies (1,50 m). Todos estos antecedentes hacían aún más difícil la tarea propuesta para el señuelo artificial elegido.

No obstante, el instinto pudo más y partí rumbo a Pichicuy, ubicada a unos 170 kilómetros al norte de Santiago; una hermosa playa de arenas claras y famosa para la pesca de corvinas.

Por suerte, al llegar a la distancia se veían algunas olas y un hermoso pozo hacia la parte sur, estimulante para cualquier pescador que lo viera desde la carretera.

Playa de Pichicuy, vista desde la carretera

La marea alta estaba señalada para las 14 horas y tomé la decisión de irme temprano. Antes de las 9 hrs ya estaba dando caña, porque según mi experiencia no solamente cuando sube la marea entran a la playa las corvinas, sino que he visto algunas más bien flojitas, que no gustan de los correntones, ni de los azotes del repunte de llena y se quedan por ahí donde la profundidad les permita evolucionar de lado a lado y de vez en cuando alcanzar algún bocado de pulga del fondo. Por este motivo, quise innovar con esta modalidad de pesca a fondo con un artificial llamada plumero (jig, en inglés) con un peso de 1,5 oz. (45 grs), el que se recoge con tirones y recogida para darle vida y provocar el ataque.

Una vista más cercana de la Playa de Pichicuy

Fui recorriendo los pozos uno a uno en forma sistemática, analizando la corriente para saber hacia donde iría a parar la comida, y en este pozo en el lado sur, la corriente desplazaba el señuelo al centro del pozo. Recojo rápidamente y me imagino que la corvina está esperando al otro lado contra la corriente.

Sigo intentando y como a las 10:15 hrs coloco mi señuelo justo ahí entre las dos olas; dos golpes de puntera para hacerlo nadar y un golpe al señuelo como ataque, luego otro golpe de puntera y un trancazo feroz que dobla la caña y deja sonando la chicharra del carrete, mientras miro impresionado como salen los primeros 100 metros de multifilamento y la corvina se queda en el correntón detrás de las olas sin poderla acercar.

Un rato después logro acercarla, sin embargo una segunda carrera la hace perderse nuevamente detrás de las olas. Unos minutos de pelea y rendida sale a flote entre las olas, al verla, mi sorpresa fue tan grande como la captura. La acerqué con cuidado a la orilla y la levanté discretamente para que los demás pescadores no se dieran cuenta y la llevé al cooler.

Extraordinaria corvina de 8,750 Kg, pescada con equipo liviano y señuelo "jig"

La pesca ya estaba hecha, así que enfilé rápidamente a Papudo para llegar al almuerzo de domingo junto a mi familia.

Lo más increíble de esta aventura fue haber confiado en un señuelo que había usado muy poco aunque me había dado unos tres lenguados de hasta kilo y medio, no lo había mojado nunca buscando corvinas; además, en varias oportunidades se lo había prestado a mis amigos y ni siquiera lo habían mojado. Pese a mi práctica de años, esto me ha dado una nueva y buena lección en lo referente a la confianza que debemos tener en nuestro equipo y señuelo para poder vencer los paradigmas de nuestro hábito ante la adopción de nuevas técnicas.

Acercamiento a la corvina y detalle del señuelo utilizado.

Señuelo "Holographic Bucktail Jig"

La pesca de la corvina produce las mayores satisfacciones así como las más grandes derrotas. La picada violenta de este pez y sus escapadas que parecen interminables, a veces las logramos en sectores de tan sólo 30 cm. de agua; otras veces lanzamos ahí donde nos tinca y podemos hacer una gran captura. Pero la búsqueda y su captura no es para cualquiera; todas son el resultado de largas jornadas de pesca, cientos de kilómetros en carretera, miles de lanzamientos de nuestro señuelo sin perder el aliento ni el entusiasmo y muchas salidas de pesca en que ni siquiera las corvinas andan por la costa.

La lectura del agua en el mar, imaginar el fondo y dónde se encuentran estos peces son el resultado de años de práctica, con muchas derrotas, pero también con golpes de suerte en el momento menos pensado.

Buena suerte amigos,

Waldemar Jacobsen

Nota del Editor :
Este artículo ha sido escrito por nuestro amigo Waldemar Jacobsen y retrata en forma extraordinaria la pasión de la pesca de corvina con señuelos innovadores y equipo liviano.

El señuelo utilizado es el "Holographic Bucktail Jig" y más que un señuelo clásico de mar, está mas cerca de una mosca de mar. Está construido en base a un cuerpo que le otorga el peso y a una densa cola de pelos de ciervo adornada con fibras de material holográfico. De acuerdo a indicaciones de Waldemar, el mejor color del señuelo es amarillo y blanco.